¿Dolor o placer?

Hace poco estudié para mi examen de Psicología de la Emoción (A-PA-SIO-NAN-TE), la felicidad. Y sin ninguna intención de hacer ningún tratado sobre ella (¡y menos yo…! jajaja), me llamó poderosamente la atención las diferentes perspectivas desde las que se ha investigado esta emoción secundaria. Aclaro «secundaria» porque tiene un marcado componente subjetivo según cada cual mire como mire su vida y el mundo. Aclaro también que no tiene que ver con la alegría. Esta emoción por ejemplo, es primaria y universal. Por decirlo en lenguaje de calle, que todos los humanos la sacamos de forma natural, espontáneamente y dura poquito. (Si lee esto mi profe me suspende seguro :)).

Volviendo a la felicidad que me enrollo yo sola: uno de los enfoques que la estudia es el hedonista. Ya en la antigua Grecia, profundizaban sobre ello (escuela de Epicuro) y daban sentido a la vida equiparando la felicidad a la búsqueda del placer o a la evitación del dolor. Es decir, si consigues placer eres feliz, y si consigues evitar el dolor al máximo tambien. La cuestión es que la felicidad se basa en temas externos. Salud, belleza, riqueza.. y todo eso que nos condiciona tanto a todos. Sencillo pero potente, ¿no? Que se lo digan a los publicistas que han basado sus estrategias de marca básicamente en eso durante años, y funciona.

De hecho, hoy en día seguimos con esta filosofía porque ..¿quién quiere acompañarte o escucharte de verdad cuando tienes dolor? Cuando tu cuerpo está machacado, cuando tu vida sentimental está rota o cuando tus emociones viven en un estado de desolación permanente.. Un ratito a lo mejor, pero más allá, es «jartito» complicado. De hecho tiene una explicación biológica también. Nos protegemos de la tristeza permanente para poder sobrevivir y adaptarnos a nuestro medio.. pero ese será otro blog 🙂 Porque cuando estás al otro lado, te puedes sentir más sola que la una, y los «buenrollistas» empedernidos no te quieren escuchar ni los buenos días… hay que evitar el dolor a toda costa, porque hay que ser feliz a toda costa… ¡ole! Casi nada. Viva la empatía. Y la felicidad de Instagram.

Otro de los enfoques (y me preguntaron en el examen además), es el eudaimónico. Toma ya el «nombrecito». Pero no se me olvida. Del griego: buen-espíritu. Se ha traducido como «florecimiento humano» o «prosperidad». Me parece precioso. Este enfoque, de la escuela estoica, presenta la felicidad como bienestar pleno. Se centra en la auto-realización y en el desarrollo de actividades congruentes con tus virtudes y valores personales más íntimos. Implica todas aquellas actividades que favorecen el crecimiento personal. Neto neto… que no se centra sólo en «lo de fuera».

Lo ideal, claro está, está en tener un área delimitada entre ambos enfoques. Todo en esta vida parece que se enfoca en el equilibrio, hasta la felicidad. Ayer vi un ratito el final de «El hormiguero» y preguntaba Pablo Motos a los tertulianos «¿Eres feliz?» La mayoría contestó que «a ratos» y otros dijeron «según tus expectativas en la vida». Pues eso… bienvenidos al equilibrio.

Yo me pregunto.. ¿se puede ser feliz con un dolor crónico? Y contesto… SI. No buscando sólo el enfoque hedónico porque .. la búsqueda de placer externo se queda limitada a poquito, y evitar el dolor, parece de chiste. Pero puedes aprender a transformar tus expectativas externas.
1. Salud no tienes pero dentro del término salud, hay órganos que sí funcionan. No vives en un hospital de forma permanente, puedes moverte, y mirar el cielo con tus ojos y ver crecer a tus hijos. Evitar el dolor ya no depende de tí, solo de la medicina, pero si haces lo que está en tu mano para no caer en desesperanza, consigues darle un poquito la vuelta. Como te centres en todo lo que NO puedes hacer … «date por jodida maña» (como dicen en mi querido Aragón).
2. Belleza: tu cuerpo se queda ajado, tu piel y tu pelo envejecidos de tanto químico. Como apenas sales al mundo, ya no te vistes guapa o te arreglas mucho, porque con cada tratamiento ensanchas o te agotas, pero siempre puedes forzar tu sonrisa delante del espejo y mirarte hacia dentro. Sigues siendo una esencia única y un alma jovial que no se rinde a pesar de todo. Busca la belleza en los demás. Parece utópico, pero como te ves fea, aprendes a apreciar la belleza del resto del universo. Es brutal.
3. Riqueza: a penas trabajas, y te puedes comprometer poquito con el mundo laboral, pero que esto no te quite tu valía nunca ni tu dignidad profesional. Por lo menos ya no vives estresada por los marrones del trabajo. Parece mal de muchos consuelo de tontos, pero no lo vivo desde ahí. He vivido estresada durante años, y no era nada fácil tampoco. Estaba sana fisicamente pero os aseguro que mental, emocional y espiritualmente dejaba bastante que desear.
4. Placeres terrenales: aquí tu listón baja mucho porque obviamente tus metas son otras, tus límites muchos y tu incapacidad alta pero encuentras la manera de aceptarlo con el tiempo y no renunciar a los pequeños momentos que te trae la vida, las personas, y tu propia creatividad. Adaptarnos es nuestro fin biológico como especie, y antes o después, tu cerebro encuentra la manera de encontrar placeres terrenales (para muestra, este blog).

Trabajando el cambio de expectativas desde lo que puedes y no desde lo que «ya no puedes» hacer o conseguir, es más fácil profundizar en tu eudaimonia. (Aviso a conductores: todas aquellas personas que se centran en lo injusta que es la vida y en el «porqué me pasa a mí», lo tienen crudo. Lo digo por experiencia propia).
1. No se trata de ser eternamente positivo. Ya sabéis que no puedo con esa falsa filosofía de que solo con el positivismo se puede. Pero es verdad que trabajando mi bienestar desde el interior, me ayuda a llevar mejor el desarrollo del significado de mi vida con lo que ésta me quiera sorprender.
2. Si tienes claras tus virtudes, y lo que hace que te sientas bien con tu moralidad, tus valores y tu sentido en la vida (con o sin dolor, con o sin enfermedad), te sientes mejor persona. Más plena. Más llena. Donde no hace falta lo de fuera para depender de que te hagan feliz.

En resumen: a+b=c al cubo
a) cuando sabes que el dolor es inevitable, porque es obvio,
b) porque engañarse y vivir como víctima es absurdo y no te hace bien en absoluto,
c) creces desde dentro aprendiendo a sufrir lo justo.

Cuando no puedo romper las barreras físicas, ni las emocionales primarias (las espontáneas, las objetivas), rompo las mentales y le doy la vuelta a mis emociones subjetivas como la felicidad (que tiene todo de mental) Lleva mucho tiempo, y mucha disciplina. Pero si lo mío es crónico, tengo todo el tiempo ¿no?. Es duro, y parece superficial pero la realidad es la que es.

Confío en la vida, en que lo que me regala tiene un sentido más amplio que ya no lucho por entender, creo en mis recursos para poder aceptar mi existencia, y en mis valores para crecer y poder hacer crecer a los demás de la forma que pueda.
Confío en que todo cambia y yo también.

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